Malbec
Estas piezas invitan al espectador a recorrerlas y habitarlas visualmente, a descubrir cómo la luz transforma la materia y revela nuevas capas de sentido.
Trabajo con tela de tarlatán y vino como pigmento vital. La transparencia del soporte permite que la imagen no quede contenida en una sola superficie: se despliega en capas, se cruza con la luz y se modifica durante el recorrido.
Cada velo construye una distancia entre lo visible y lo latente. El paisaje no se presenta de manera fija, sino que se insinúa, se filtra y se devela en la mirada.
En ese encuentro entre lo material y lo invisible, mi obra busca un punto de equilibrio: un lugar donde la transparencia se vuelve conocimiento y la materia se convierte en experiencia.
Cada capa, cada velo y cada transparencia son una forma de seguir explorando la vida en su profundidad.

La Malbec
La Malbec nace como un paisaje interno que se hace visible a través de la materia. Diez metros de tarlatán intervenidos con vino tinto Malbec y acrílico se despliegan en el espacio, construyendo un territorio transitable de horizontes múltiples.
Las capas se cruzan y se transforman durante el recorrido. El vino aporta una presencia profunda y terrenal, mientras la luz activa las transparencias y hace visible aquello que permanece latente. En La Malbec, el horizonte no funciona como límite, sino como transición.


La Syrah
La Syrah se presenta como una instalación más aérea y luminosa.
El vino Syrah, más fluido y brillante, produce matices rosados, rojizos y borgoñas suaves. Al superponerse, las capas generan una sensación de movimiento y respiración. Un bosque que respira.
Su estructura suspendida enfatiza la ligereza, el vínculo con la luz y la sensación de que la obra flota en el espacio.
La Syrah se vincula con lo expansivo, con la apertura y con la exploración de lo invisible a través de la claridad.
Ambas instalaciones comparten una misma raíz conceptual: la exploración de la profundidad, las transparencias y la transformación de la materia a través del tarlatán, el vino, la luz y el recorrido.
La Malbec representa la profundidad contenida, la raíz y el descenso hacia lo interno.
La Syrah representa la expansión, la respiración y el ascenso hacia la luz.
Una guarda. La otra revela.
Una desciende. La otra se eleva.

La amiga
La amiga traslada a la pared la investigación de la serie sobre el vino, la transparencia y la materia. La verticalidad organiza la imagen como un eje, mientras las manchas se expanden a ambos lados y dejan que el tarlatán conserve su condición permeable. La obra reúne profundidad y delicadeza en una presencia más íntima y contenida.