Desembarco
En esta serie aparecen mujeres atravesadas por el agua, envueltas en un movimiento que no termina de detenerse.
Durante años viví con una sensación permanente de inestabilidad, como si el cuerpo continuara navegando aun estando en tierra. Antes de poder nombrar aquella experiencia, la pintura comenzó a expresarla.
Las figuras emergen, se sumergen o permanecen suspendidas dentro de mares, olas y manchas líquidas. Algunas aparecen solas; otras comparten el mismo espacio. El agua funciona como paisaje, pero también como una experiencia interior: puede contener, desorientar, ocultar y transformar.
Estas obras fueron una manera de hacer visible aquello que todavía no podía explicar. Con el tiempo, el deseo de llegar a tierra abrió paso a la aparición de los árboles.

Desembarco
Años después de haber atravesado esa experiencia y de haber logrado sanar, escribí Desembarco.
El libro transformó lo vivido en testimonio y también en una forma de compartir con otros aquello que había aprendido durante el recorrido.




